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Ingenieros ilustres

Francisco Pintado Fe

25/02/2014

Director de la ETSIMO

D. Francisco Pintado Fe nació en Madrid el 25 de marzo de 1914 y, siguiendo los pasos de su padre, al llegar a la terminación de sus estudios de bachillerato, decidió estudiar Ingeniería de Minas. Al llegar al cuarto año de su carrera en 1936 se le otorgó el premio Madariaga.

La guerra interrumpió sus estudios que completó en marzo de 1940, pasando inmediatamente a la Sociedad Metalúrgica Duro-Felguera, donde prestó sus servicios como Auxiliar de la Oficina Técnica de Fábrica y posteriormente como Director del Pozo Sotón y Jefe del Grupo Santa Ana. De estos años pasados en Langreo, conservó siempre sus mejores recuerdos, y la labor que realizó en la profundización del pozo Sotón II la recordaba siempre como una de sus mejores experiencias técnicas.

En octubre del año 1943 pasa al Instituto Nacional de Industria como Ingeniero de la Dirección Técnica y el 25 de marzo de 1947 es llamado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas para encargarle la creación y ejercer Dirección del Instituto Nacional del Carbón (INCAR).

No dudó en aceptar la función que se le ofrecía pues para él era la vuelta al carbón, la vuelta a Asturias y una vuelta definitiva, ya que nunca más salió de ella, dedicando a Asturias y a su carbón los 24 años más fecundos de su vida.

La organización del Instituto del Carbón era en aquella época una tarea absolutamente necesaria y enormemente compleja. Hacía muchos años que en Asturias se producía carbón y no menos que se utilizaba en los usos que hoy siguen siendo básicos: coquización y producción de electricidad. Sin embargo, el carbón era el gran desconocido. Había lavaderos, coquerías, calderas y hornos, pero su funcionamiento era absolutamente errático debido a la falta de procedimientos de control.

En estas circunstancias, al hacerse cargo de la Dirección del Instituto su primera preocupación fue la de conocer lo que se hacía en el campo del estudio de los carbones en los países europeos más industrializados. A tal efecto visita los laboratorios de investigación de carbones de Francia, Bélgica, Holanda e Inglaterra.

De aquel viaje surgió su gran obra "El Carbón", en tres volúmenes, en los que se recogía todo lo que en Europa se hacía para el estudio de este combustible y que fue la primera obra editada en nuestro país sobre tan importante materia prima. El interés de este trabajo queda demostrado por la rapidez con que se agotó la edición.

Entre tanto Francisco Pintado había iniciado lo que fue, indudablemente, su primer "milagro": La construcción del actual edificio del Instituto. Fueron 10 años de lucha titánica, pero cuando en 1960 se terminaron las obras s disponía de unos laboratorios maravillosamente concebidos para su funcionalidad y que aún hoy pueden seguir considerándose como modelos.

Durante estos 10 años el Instituto no estuvo inactivo. En los laboratorios de la Cátedra de Química Técnica de la Facultad de Ciencias, en unos pequeños laboratorios instalados en un sótano de la calle del Matemático Pedrayes y en algunos de las zonas del edificio que iban siendo parcialmente cubiertas se iniciaron los primeros trabajos sobre lavabilidad de carbones y estudios sistemáticos de estos combustibles, los primeros estudios de calidades llegando al establecimiento de la primera clasificación INCAR de las hullas, los primeros ensayos de coquización de mezclas y de preparación de hullas para la carbonización, las primeras colaboraciones con la Organización Internacional de Normalización y las primeras tentativas en el estudio petrográfico de los carbones.

Pronto se consiguió llevar a los técnicos de las empresas mineras y siderúrgicas la inquietud por modernizar sus instalaciones y así se inició, con los escasos medios con que entonces contaban, la modernización de lavaderos y la construcción de las primeras plantas de mezclado de carbones.

Las cosas del carbón comenzaron ya a tomarse en serio. Las empresas llegaron al convencimiento de la necesidad de modernizar lavaderos, de seleccionar carbones para la fabricación de coque, de preparar mezclas bien dosificadas, en fin, de utilizar los carbones de forma racional y éste fue un nuevo "milagro" de Francisco Pintado que, como el de la construcción del Instituto y otros que más adelante comentaremos se logró gracias al tesón, al trabajo, al estudio y al enorme impacto de su personalidad, caracterizada por su modestia y sobriedad, que le impedían todo tipo de lo que hoy pudiéramos llamar propaganda personal.

Cuando en 1965 el Sindicato Nacional del Combustible le concedía la Medalla de Oro de Santa Bárbara por "Servicios eminentes prestados a la minería del carbón", no hacía más que cumplir con una deuda que la minería asturiana tiene y tendrá siempre con Don Francisco Pintado Fe, pues nadie como los que vivieron junto a él todos los años que dedicó a la minería del carbón conocieron hasta qué punto fueron eminentes sus servicios.

En 1963 se encarga de la Dirección de la Escuela de Minas de Oviedo y de la Cátedra de Combustibles, la cual obtiene por oposición en 1964. La Escuela había iniciado sus actividades académicas en el curso 1960-61, con el mismo plan de estudios que la de Madrid, dependiendo de ésta administrativamente. El acceso a la dirección de la Escuela de Francisco Pintado trajo consigo que pasase a funcionar con absoluta independencia académica y administrativa, y un proceso de aceleración al máximo de su implantación, solicitando para ello la ayuda del fondo Especial de la Naciones Unidas.

La primera petición fue sometida al Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) el 22 de septiembre del año 1964. Tras la correspondiente investigación oficial de los organismos competentes, nacionales e internacionales, sobre el equipo humano que componía el medio docente y las escasas posibilidades de obtención de equipos científicos para docencia e investigación, el 30 de junio de 1965 se firma el esperado acuerdo de asistencia del fondo Especial de las Naciones Unidas entre PNUD y el Gobierno Español. En el ámbito de este acuerdo, el Consejo de Administración de PNUD aprueba en Junio de 1966 el que se denominó PROYECTO SPA/ 66/511 « Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Oviedo».

El Plan de Operaciones del proyecto, que se preparó en agosto de 1967, se firmó el 20 de octubre del mismo año por el Gobierno Español, el Fondo Especial de la Naciones Unidas y la UNESCO, siendo designada ésta última como organismo de ejecución.

Durante los años en que compaginó la Dirección de la Escuela con la del Instituto del Carbón su labor, en muchos puntos, fue ingente pues su capacidad de trabajo le permitía una ocupación constante desde las primeras horas de la mañana hasta bien entrada la noche sin que su actividad disminuyera ni aún en vacaciones.

Francisco Pintado Fe falleció súbitamente en Oviedo el 2 de diciembre de 1971.

A su muerte era, como. ya hemos dicho, Director del Instituto Nacional del Carbón y sus Derivados, que hoy lleva unido su nombre para ejemplo de nuevas generaciones, y de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas, Consejero del C.S.I.C., de los Patronatos "Juan de la Cierva" y "José María Cuadrado", y dejaba un cómputo de más de medio centenar de trabajos publicados.

Era miembro de número del IDEA, y había asistido a más de treinta Congresos nacionales e internacionales, pero lo más significativo de su labor fue el haber sido el iniciador del estudio de los carbones y el haber dejado no sólo unos equipos de personal científico y técnico continuador de su obra, sino también varias promociones de Ingenieros de Minas a las que había conseguido transmitir sus inquietudes investigadoras y que hoy desarrollan su trabajo en Instituciones o empresas con aquel espíritu de busca de la perfección que les inculcó el insigne Maestro que fue D. Francisco Pintado Fe.

El 27 de junio de 1994, con ocasión de celebrarse la entrega de títulos de la XXVIII promoción de la Escuela de Minas, se inauguró un busto en bronce, obra de Miguel Álvarez, en el jardín a la entrada del edificio de la Escuela, que en la peana que lo sostiene tiene una placa que dice:

“D. Francisco Pintado Fe, ilustre Ingeniero de Minas, prestigioso investigador e hijo adoptivo de Asturias, la Ciudad de Oviedo, junio de 1994”

Su figura quedó plasmada también en un retrato obra del pintor Andrés Tresguerres.

El 15 de diciembre de 1997 el Ayuntamiento de Oviedo aprobó que un tramo de la carretera de Villapérez, desde Cuatro Caños y frente al Instituto Nacional del Carbón, pasase a denominarse Francisco Pintado Fe. También tiene una calle en Langreo (Asturias).

En el año 2013 la Escuela de Minas le rindió un pequeño homenaje y una de sus Aulas pasó a denominarse Aula “Pintado Fe”.

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