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Ingenieros ilustres

Guillermo Schulz y Schweizer

24/02/2014

 Guillermo Schulz y Schweizer, nació en Dörnberg (Alemania) el 23.06.1800 y murió el 01.08.1877 en Aranjuez (España). Fue un ingeniero de minas hispano-alemán, pionero y destacado representante de la geología y minería españolas del siglo XIX. Su padre, Christian Schulz, era vigilante en la hullera de Hessen Cassel.

En marzo de 1826 se trasladó a España para dirigir labores de investigación y explotación minera en varios puntos de las Alpujarras (Granada). Entre 1827 y 1832, dirigiría también la mina San Antón, con filones Pb-Zn, en Lezama (Alava). Pasa luego a conocer las minas de Linares (Jaén) y Almadén (Ciudad Real), encaminándose seguidamente hacía Madrid. En 1830 es nombrado Comisario de Minas, al servicio del Gobierno español. 

Organizado el Real Cuerpo Facultativo de Minas, por R.O. de 21 de septiembre de 1833, se nombra a Schulz Inspector de Segunda Clase, responsable del Distrito Minero de Galicia y Asturias, con sede en Ribadeo (Lugo), localidad entre una y otra región. En esta población había una importante actividad minero-metalúrgica, ya que en Sargadelos (Lugo), a finales del siglo XVIII se había instalado el primer horno alto español. También, en esta localidad, se había iniciado en 1804 la producción de porcelana, con los magníficos caolines de Burela.

Por R.O. de 4 de diciembre de 1834 se encarga a Schulz la dirección de la Comisión Geognóstica encargada de la confección del Mapa Petrográfico de Asturias. Por R.O. de 28 de mayo de 1844, se traslada la sede del distrito de minas de Asturias y Galicia, desde Ribadeo a Oviedo. En dicho año se convirtió en Inspector General destinado en Asturias.

Fue autor del primer mapa geológico publicado en España, el Mapa Petrográfico de Galicia, a escala 1:400.000, en 1835. Fruto de una labor de veinticinco años, publica en 1858 su magno trabajo sobre Asturias, la Descripción Geológica de la provincia de Oviedo, acompañado de un Atlas topográfico y geológico, que había sido precedido por su vistazo geológico de Cantabria en 1845. No debemos olvidar que la construcción del ferrocarril en España se realiza sobre todo en la década de 1855-65, lo cual nos remite a lentos y penosos desplazamientos a lomo para la realización de los reconocimientos en campo, muy minuciosos en el caso de Schulz. como han dicho cuantos han examinado su trabajo conociendo las zonas que trabajó.
“... a lomos de una mula, sin otros aparatos que una brújula y unas miras, seguido de un criado, emprende en el verano de 1844 su recorrido por Asturias. Por malos senderos, que no había allí otros caminos, escaló los picachos, siguió el cauce de las torrenteras, se cobijó en casas humildísimas de los aldeanos, y en las cabañas de los pastores”.
La pionera labor cartográfica de Guillermo Schulz, tarea ardua y difícil por carecer en la mayoría de los casos de una topografía suficiente, es asumida en 1849 por la Comisión para la Carta Geológica de Madrid y General del Reino, de la que Schulz sería Presidente entre 1854 y 1857 y que fue germen del actual Instituto Geológico y Minero de España. 
Entre 1853 y 1857, Schulz simultaneó estos tres importantes cargos: Director de la Escuela Especial de Minas, Presidente de la Comisión de la Comisión del Mapa Geológico y Presidente de la Junta Facultativa de Minería. Como Director de la Escuela Especial de Minas de Madrid logró mejorar los planes de estudios, preparó un nuevo reglamento y consiguió la mejora y ampliación de los laboratorios. Consecuencia de ello fue el incremento del número de alumnos. Realizó el primer Mapa del Carbonífero de España en 1856 y publicó la primera Estadística Minera en España. La reina Isabel II lo distinguió en 1849 por sus méritos. 
Schulz fue, desde su puesto de presidente de la Junta Facultativa de Minas, uno de los principales autores de la Ley de Minas de 1859 que sucedió a la promovida por Elhuyar, conteniendo como novedad la posibilidad de crear cotos mineros. Participó igualmente en la elaboración de la de Aguas.
Schulz, junto a Ezquerra del Bayo y Casiano de Prado, debe ser considerado con toda justicia como uno de los pioneros de la Geología española, un hombre que supo estar a la altura del difícil reto que su generación tuvo planteada y proporcionarnos una luz primigenia sobre un aspecto de nuestra Naturaleza que permanecía en la oscuridad. Un hombre del cual, todos los que trabajamos en los campos geológico o minero, podemos decir con legítimo orgullo, parafraseando a Conrad en Lord Jim que «era uno de los nuestros».
El Subdirector de la Escuela de Capataces de Asturias, el ingeniero de minas Wenceslao González, inició en 1878 una suscripción popular para costear el moldeado de un busto suyo, para instalar en dicha Escuela. Dicho busto, en 1993, se llevó a la Escuela de Minas de Oviedo. 
En 1861, pidió y obtuvo, tras 35 años de labor ininterrumpida e intensa, la jubilación voluntaria, falleciendo en 1877 en su humilde retiro de Aranjuez. Se mantuvo soltero y fue un hombre de costumbres austeras. Su epitafio, costeado por sus compañeros, según Maffei, dice de él «Era incansable en procurar el bien público, servir a sus amigos y socorrer a los necesitados. Murió pobre pero sin deudas».
Fuentes: 
Guillermo P. D. Schulz y Schweizer (1800-1877): su vida y su obra en el bicentenario de su nacimiento, ENTIBA, madrimasd.org, el.tesorodeoviedo.es