Inicio » La Escuela » Ingenieros ilustres

Ingenieros ilustres

Joaquín Benjumea Burín

24/02/2014

 Joaquín Benjumea Burín, conde de Benjumea, político, ministro de Franco e Ingeniero de Minas. Nació en Sevilla el 17 de enero de 1878 y murió en Sevilla el 30 de diciembre de 1963 a los 85 años de edad. Su familia era acaudalada y de linaje aristocrático. Su padre Diego Benjumea Pérez de Seoane era abogado, ganadero y propietario agrícola. Fue el noveno hijo de los once tuvo su padre en dos matrimonios. Su hermano Rafael Benjumea Burín (1876-1952), conde de Guadalhorce, llegó a ser ministro durante la dictadura de Primo de Rivera, y su sobrino Javier Benjumea Puigcerver, fue el fundador de la empresa Abengoa.

Estudió bachillerato en el Instituto San Isidoro y en 1894 marchó a Madrid donde cursa la carrera de Ingeniero de Minas en Madrid. Promoción 1901.

En 1901, regresa a Sevilla con la carrera terminada y se traslada a Málaga, trabajando en la consolidación Hidroeléctrica del Chorro que había construido su hermano Rafael; gestionando además junto con sus hermanos el patrimonio agrícola familiar, que tenían en la provincia de Sevilla. Promovió el regadío en el valle del Guadalquivir para acabar con las sequías que asolaba la tierra y fue promotor en 1908 de la Comunidad de Regantes del Valle inferior del Guadalquivir y colaboró en 1927 a la creación de la Confederación Hidrográfica de Guadalquivir. Se negó en esa etapa de su vida a ocupar cargos públicos que su hermano siendo ministro le había ofrecido.

Fue un personaje clave en la administración del territorio andaluz que iba ganando el bando sublevado en el levantamiento militar de 1936, al frente del cual estaba el general Queipo de Llano. Se dedica durante su juventud a la administración de los bienes familiares y la promoción de empresas mineras e industriales de Andalucía. Presta servicio en la Jefatura de Minas de Sevilla. Se especializa en temas económicos y financieros. Es presidente del Consejo de Minería.

Su vida pública comenzó a los 58 años de edad a raíz de la muerte violenta de su hijo José Ignacio que tenía 22 años, que era falangista y que murió el 18 de julio de 1936 en un enfrentamiento en las calles de Sevilla entre bandos opuestos, ese joven fue la primera víctima de la Guerra Civil que hubo en Sevilla y el primer falangista caído en combate, este penoso suceso determinó que Joaquín se inclinase a tomar parte activa en el bando nacional, organizando la retaguardia a las órdenes del general Queipo de Llano, que era quién le iba nombrando en los cargos públicos que desempeñaba.

Tras el triunfo militar en la capital andaluza, Joaquín Benjumea Burín, empezó siendo presidente en 1936 de la Diputación Provincial de Sevilla, y desde ese cargo, pudo restaurar la Caja de Ahorros Provincial y que reiniciase las actividades la escuela agrícola del Cortijo del Cuarto, asimismo emprendió la reconstrucción de los pueblos afectados por la guerra, logrando además implantar en los mismos viejas aspiraciones como llevarles la electricidad, el agua potable y el alcantarillado. Su labor dio origen al Servicio de Regiones Devastadas, dirigido por él. Fue alcalde de Sevilla de 1938 a 1939.

Al acabar la guerra el general Franco le quiere tener cerca y le confía la jefatura del Servicio Nacional de Regiones Devastadas. En marzo de 1939, a punto de terminar la guerra civil, es director del Instituto de Crédito para la Reconstrucción Nacional.

El 10 de agosto de 1939 Franco lo nombra Ministro de Agricultura y de Trabajo, (1939-1941), en esta etapa se impuso la cartilla de racionamiento que estaría vigente durante doce años, se creó el Instituto Nacional de Colonización, se aprobó la Ley que obligaba a devolver a sus dueños originales todas las fincas y propiedades que hubiesen sido incautadas por la República o por las organizaciones políticas de aquella época. Benjumea afronta el doble reto con su proverbial seriedad y eficacia. Repite los dos ministerios en el tercer gobierno de Franco el 16 de octubre de 1940.

En el periodo (1941-1951) fue Ministro de Hacienda y tuvo que hacer frente al floreciente mercado negro que se originó en toda la península conocido como estraperlo. Entre las principales disposiciones que afectaron a su departamento ministerial figuran: creación de la Junta Superior de precios 1941), refundación de las cuentas bancarias de las zonas nacional y republicana (1942), ley contra el mercado negro (estraperlo) (1946), cambio múltiple de la peseta para incrementar el comercio exterior (1948), creación en Madrid de un mercado limitado de divisas (1950), ley reguladora de las sociedades anónimas (1951), organización de la Mutualidad de Hacienda, promoción de la Ley de Beneficios Extraordinarios. 

Como Ministro de Hacienda desarrolla una fructífera y larga labor, ya que reincide al frente del Ministerio en el quinto y sexto gobiernos de Franco. A nivel político fue considerado como un técnico dentro de los gobiernos de Franco, manteniéndose siempre al margen de las intrigas políticas. Es un consejero prudente y sagaz de Franco.

Cesa como ministro de Hacienda el 20 de julio de 1951, tras permanecer 12 años consecutivos en el Gobierno de la Nación. Franco, agradecido a sus inestimables servicios, le otorga el título de Conde de Benjumea, y le confiere la responsabilidad de gobernador del Banco de España, cargo que ejerció hasta su muerte en 1963. En este cargo lo más relevante que ocurrió fue el Plan de Estabilización de 1959. La firma de Joaquín Benjumea Burín se incluye en siete series del Banco de España fechadas en cinco emisiones diferentes.

Benjumea es feliz en ese importante cargo, que parece hecho a su medida. Sabe adaptarse de maravilla a la nueva situación. Las altas finanzas no guardan secreto para él. Se supedita siempre a los mandatos del titular de Hacienda. Tras sus informes y propuestas confidenciales, Benjumea añadirá la coletilla consabida: «El ministro resolverá, no obstante, como siempre, del modo más conveniente».

Tiene ya muchos años. Es comisario de la Banca Oficial, presidente del Instituto de Crédito a Medio y Largo Plazo, presidente del Instituto de Crédito de las Cajas de Ahorro. Padece de sordera, que sabe cucamente utilizar en ocasiones para su provecho.

Lleva ya 27 años de servicios ininterrumpidos al Estado. Hora es de gozar de un merecido descanso en su Sevilla del alma, donde fallece el 30 de diciembre de 1963, a los 85 años de edad. Su muerte es un acontecimiento. Era un personaje muy querido.

Joaquín Benjumea, sevillano de raza y por tanto señor, era un hombre educado, honesto, fácil de trato, prudente, escueto, sagaz, intuitivo, cordial, eficaz. Voló siempre a gran altura, más se sintió siempre más paloma que halcón. Fue un político y financiero de campanillas. Recibió la Medalla de Oro de la ciudad de Sevilla por su intervención en la instalación de la Universidad en la antigua Fábrica de Tabacos.

Benjumea Burín asumió las responsabilidades civiles que le otorgaron, primero en los difíciles tiempos de la guerra, y después en cuántos puestos le fueron ofrecidos para contribuir a la recuperación nacional. Las aportaciones de Sevilla y Andalucía Occidental a la economía de guerra y de reconstrucción, fueron muy relevantes.

Su trayectoria profesional y política ha sido ampliamente reconocida destacando:

•En 1951, Francisco Franco le otorgó el Condado de Benjumea
•Hijo Predilecto de Sevilla (1950)
•Medalla de Oro de Sevilla (1950) por su gestión a favor de la Gran Traida de Aguas y del aprovechamiento general del las aguas de la Rivera de Huelva.
•Doctor “honoris causa” por la Universidad de Sevilla (1951), por haber sido el artífice de que la Fábrica de Tabacos fuese cedida a la Universidad de Sevilla y que la nueva fábrica de tabacos se construyese en unos terrenos del barrio de los Remedios.
•En la localidad sevillana de Espartinas hay un colegio de educación primaria que tienen por nombre Joaquín Benjumea Burín.
•En Sevilla hay rotulada una calle dedicada a este personaje.

Fuentes: sevillanosilustres.wikispaces.com; Ingenieros egregios (Juan José Alzugaray).