Inicio » La Escuela » Ingenieros ilustres

Ingenieros ilustres

Richard Trevithick

24/02/2014

 Richard Trevithick (Nació el 13 de abril de 1771 en Tregajorran en la parroquia de Illogan, entre Camborne y Redruth, en el corazón de una de las zonas mineras más ricas de Cornwall y murió en Bull Inn, Dartford el 22 de abril de 1833). Inventor e ingeniero de minas británico. Su padre también era ingeniero y trabajaba en la mina de Dolcoath. 

Richard Trevithick construyó la primera locomotora de vapor, 25 años antes de la máquina de George Stephenson. La locomotora tenía un solo cilindro, disponía de un volante de inercia y la transmisión de fuerza a las ruedas se realizaba por engranajes. La locomotora de Trevithick no fue incorporada al ferrocarril debido a que los raíles de hierro fundido no soportaban el peso de la máquina y se dañaron en los tres viajes de prueba realizados entre las minas de hierro de Penydarren y el Canal Methry-Cardiff.

En el siglo XVI, los trenes eran de madera jalados por caballos. En el siglo XVIII se les pusieron ruedas de hierro fundido y se inventaron los raíles. Richard Trevithick inventó, construyó y operó varias locomotoras entre los años 1787 y 1813. 

Fue educado en Camborne School, pero se interesó más en los deportes que en el aprendizaje académico. Trevithick fue un hombre muy alto y fuerte llegando a ser uno de los mejores levantadores de pesas en Cornwell. Trabajó con su padre en la mina y muy pronto reveló aptitudes para la ingeniería. Después de haber realizado mejoras a un motor de vapor, fue promovido al rango de ingeniero en la mina de Ding Dong. También comenzó a experimentar con la idea de producir una locomotora de vapor DE ALTA PRESIÓN. Entre sus diversos inventos cabe mencionar una bomba de achique. En el año 1796 comenzó a exhibir modelos de máquinas de vapor de alta presión, que supusieron una mejora sobre las máquinas de baja presión desarrolladas por el inventor escocés James Watt. 

A medida que adquiría experiencia, se iba ocupando de mejorar la máquina de vapor, especialmente en reducirla de tamaño y construir calderas potentes capaces de producir MAYOR PRESIÓN y, por tanto, aumentar el rendimiento. En 1797 construyó Trevithick su primer modelo de vehículo a vapor. La caldera y el motor eran de una sola pieza, se llenaba de agua caliente y se introducía una barra de hierro al rojo vivo en el tubo de calefacción en lugar del hogar, que generaba el vapor y ponía el motor en movimiento. En 1801 la colocó en Camborne sobre ruedas y recibió el nombre de "Puffing Devil". 

Junto con el vehículo ideado por Nicolas-Joseph Cugnot en 1769, fue uno de los primeros vehículos en moverse por sí solo y era capaz de transportar pasajeros a la velocidad de 8 km/h, incluso por subidas. Dado que perdía pronto presión, tenía poco valor práctico, pero contaba con un invento importante para el desarrollo de la locomotora. Si bien en la patente se preveía el uso de un fuelle para atizar el fuego, Trevithick hizo escapar por la chimenea el vapor que salía de los cilindros. Con el tiro forzado que producía este escape, el fuego se avivaba más. Pero este invento cayó pronto en el olvido, hasta que George Stephenson lo volvió a emplear en sus locomotoras.

El 24 de diciembre de 1801, Trevithick fue capaz de poner en funcionamiento el primer vehículo a vapor que transportó pasajeros. Tres años después aplicó por primera vez el vapor en el remolque de cargas en una vía férrea cuando su locomotora a vapor transportó 10 toneladas de hierro unos 15 km desde Merthyr Tydfil hasta Abercynon, País de Gales. Tuvo tal éxito que decidió construir otras locomotoras de vapor sobre rieles o raíles.

Trevithick construyó en 1802 una máquina de alta presión, para una planta siderúrgica en Merthyr Tydfil, Gales. La sujetó a un bastidor e hizo de ella una locomotora, que se denominó “Pen-y-Darren”. La patente la vendió en 1803 a Samuel Homfray, el propietario de la ferrería, quien estaba tan impresionado que hizo una apuesta con otro industrial de que la locomotora podía arrastrar diez toneladas de hierro por unas vías hasta Abercynon, a una distancia de 16 km.

La apuesta se llevó a cabo el 21 de febrero de 1804. La locomotora de Trevithick remolcó cinco vagones con las diez toneladas y 70 hombres, y necesitó cuatro horas y cinco minutos para cubrir toda la distancia, lo cual equivale a una velocidad media de 3.9 km/h. Parece que la máquina sola alcanzaba los 25 km/h. Lo más llamativo de ella era el gran volante que se había adoptado de las máquinas estacionarias, así como la probada tobera. Aunque funcionaba, esta locomotora no tuvo éxito porque era demasiado pesada para los raíles de hierro fundido, ideados para carromatos tirados por caballos. A los cinco meses dejó de funcionar y se volvió a utilizar como máquina estacionaria.

En 1803 Trevithick ideó y construyó una locomotora a vapor de alta presión, que fue instalada en País de Gales y también construyó otro vehículo automóvil, el "London Steam Carriage", que en principio era una diligencia de correos provista de una máquina de vapor, que llamó la atención del público y la prensa, pero que en la práctica era incómodo para los pasajeros y resultó más caro de mantener que un carruaje tirado por caballos, por lo que no logró imponerse.

Viajó a Londres para demostrar sus modelos a varios científicos de la época incluido James Watt, pero fue hasta 1803 cuando la compañía Vivian & West aceptó financiar sus proyectos pero finalmente sin éxito por fallos técnicos. En febrero de 1804 patrocinado por Penydarren Ironworks produjo la primera locomotora de vapor en el mundo que funcionó exitosamente sobre raíles. En un trayecto de 14.5 km la locomotora Penydarren alcanzó velocidades de cerca de 8.1 km/h.

No fue hasta 1808 y una vez que retornó a su ciudad natal de Cornwall, cuando Trevithick desarrolló la locomotora "Catch Me Who Can" que funcionaba en una vía circular y desarrollaba velocidades de 19.5 km/h, pero aún con serios problemas técnicos. La configuración era diferente de las locomotoras anteriores, ya que el cilindro se montaba verticalmente y se movían directamente las ruedas con las bielas, sin volante o engranajes.

Sin suerte y sin respaldo financiero tuvo que abandonar su idea y regresar al trabajo como ingeniero de minas en algunos lugares de Sudamérica. En 1816 en Perú construyó bombas ligeras a vapor para el drenaje de las minas de plata a gran altura, las cuales se transportaban por piezas a lomo de mulas por senderos empinados. Adquirió derechos de prospección que prometían finalmente buenas ganancias, pero tuvo que renunciar a un cargamento de mineral por valor de 5000 libras esterlinas por los disturbios causados por la guerra civil, y en 1826 decidió salir de Sudamérica. En el puerto de Cartagena en Colombia se encontró con Robert Stephenson, quien le dio 50 libras para el pasaje. En 1827 regresó a Inglaterra totalmente falto de recursos.

Nunca se reconoció su esfuerzo como impulsor en el desarrollo práctico de las locomotoras de vapor y la Cámara de los Comunes le negó una pensión del gobierno. En la extrema pobreza y soledad, Trevithick murió en Bull Inn, Dartford el 22 de abril de 1833. Los restos de Richard Trevithick descansan en Dartford, Kent.

Como muchos grandes hombres y mujeres, Trevithick no consiguió el reconocimiento que merecía durante el curso de su vida. De hecho, su nombre ha sido reconocido recientemente por muchos libros de historia. No adquirió riquezas ni abundancias. En el momento de su muerte, estaba desarrollando una idea, la construcción de un monumento a la “La Reforma”. Una columna alta de hierro fundido, de 300 metros con una elevación o plataforma funcionando a aire para transportar pasajeros en su interior.

Fuentes: 
Wikipedia; trenak-com/2010/04/13/historia-del-ferrocarril-richard-trevithick; buscabiografias-com.